El dolor en el talón —técnicamente llamado dolor plantar o plantar heel pain (PHP)— es una de las molestias más comunes entre personas activas y corredores. La mayoría de los tratamientos apunta a estiramientos, plantillas, calzado amortiguado, o reposo. Pero… ¿y si la clave estuviera en hacer justamente lo opuesto?
Caminar o incluso correr descalzo, especialmente sobre césped, ha empezado a llamar la atención como una alternativa no convencional para aliviar este dolor. Aunque suena contraintuitivo, hay ciencia interesante detrás. En este artículo exploramos qué dice la evidencia y cuándo esta estrategia puede funcionar (o no).
El dolor plantar suele involucrar una estructura llamada fascia plantar, una banda gruesa de tejido conectivo que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Se irrita principalmente por dos tipos de carga:
La mayoría de los tratamientos actuales intentan aliviar estos mecanismos… pero pocos exploran cómo la forma en que usamos los pies diariamente podría ser parte del problema.
La evolución humana ocurrió mayoritariamente sin zapatos. Durante millones de años caminamos y corrimos descalzos sobre superficies naturales, como tierra, arena o pasto. El uso de calzado moderno es relativamente reciente, y algunos expertos consideran que esto ha debilitado los músculos del pie y cambiado su forma y función.
Ese desajuste entre el entorno para el que evolucionamos y el que habitamos hoy ha llevado a que condiciones como el dolor plantar se consideren "enfermedades de la modernidad".
Un estudio reciente liderado por Reinstein et al. (2024) analizó a 52 personas con dolor crónico en el talón. Se dividieron en dos grupos:
Ambos recibieron además ultrasonido terapéutico durante cuatro semanas.
Resultados:
Importante: los participantes eran personas sedentarias y con sobrepeso, no corredores. Entonces, aunque los resultados son prometedores, no se pueden generalizar aún a deportistas o corredores experimentados.
El estudio de MacGabhann et al. (2022) reclutó a 20 corredores recreativos con dolor de talón y los invitó a correr descalzos en césped durante 6 semanas (15 minutos cada dos días).
Resultados:
Este estudio sugiere que, al menos para algunos corredores, correr descalzo sobre pasto podría ser una estrategia viable para aliviar síntomas sin dejar de entrenar. Sin embargo, no hubo grupo de control, lo que limita la solidez de las conclusiones.
Uno de los hallazgos más importantes en los artículos revisados es que la respuesta individual varía enormemente. Algunos mejoran, otros empeoran.
Esto depende del tipo de carga que predomina en su dolor:
Casos clínicos individuales muestran exactamente esa variabilidad: un paciente mejoró tras caminar descalzo; otro empeoró.
Se suele pensar que ir descalzo automáticamente significa pisar con el antepié (forefoot strike), lo cual reduciría el impacto. Pero eso no es siempre cierto.
Un estudio con poblaciones africanas habitualmente descalzas mostró que el 72% corría apoyando primero el talón (rearfoot strike) a velocidades moderadas. Solo en velocidades de sprint se observaba más apoyo en el antepié. Es decir, ni siquiera los descalzos de nacimiento pisan siempre como se espera.
Un metaanálisis reciente (Osborne et al., 2023) logró consenso entre expertos para proponer programas de fortalecimiento progresivo para personas con dolor de talón.
¿Qué ejercicios recomendaron?
Muchos de estos ejercicios pueden hacerse descalzo, y en algunos casos, hacerlo sin calzado activa mejor los músculos intrínsecos del pie.
Depende. Caminar o correr descalzo sobre superficies naturales podría ser una herramienta útil en ciertos contextos, pero no es una solución mágica. Los factores a considerar incluyen:
Si sufres de dolor en el talón y estás considerando probar caminar o correr descalzo:
Y que no se te olvide: #NoALaMediocridad🙅🏻♂️